AstroCuenca

Home Aula Abierta Un flujo cercano de estrellas deja traslucir una antigua colisión cósmica

Un flujo cercano de estrellas deja traslucir una antigua colisión cósmica

La Galaxia del Remolino (M51) a 31 millones de años luz. Sus brazos y franjas de polvo barren casi completamente su galaxia compañera, la NGC 5195. Este par de galaxias en interacción constituye uno de los ejemplos más conocidos de las colisiones entre galaxias. (Fuente NASA).

Los restos entrelazados de enormes colisiones cósmicas pueden ser observados a través de todo el Universo, como el antiguo encuentro más próximo de la lejana Galaxia del Remolino con una galaxia cercana que produjo la asombrosa belleza que podemos observar actualmente.

Estas enormes colisiones entre galaxias parecen ser comunes. Es probable que galaxias gigantes como la nuestra se originasen hace mucho tiempo tras la colisión de otras galaxias más pequeñas. Desafortunadamente, el Hubble aún tiene que mirar al Universo primitivo para captar casualmente la fusión de dos galaxias enanas. Y resulta extremadamente raro captarlas en el Universo cercano. Pero, por vez primera, los astrónomos han descubierto evidencias de una colisión semejante mucho más cerca de nuestro hogar.

La Vía Láctea forma parte de un gran grupo cósmico. Un grupo de más de 35 galaxias componen lo que se denomina Grupo Local. Aunque los elementos más grandes y representativos lo constituyen la Vía Láctea y la Nebulosa de Andrómeda, también existen varias galaxias satélites más pequeñas que orbitan a ambas. Cualquier persona que haya observado el cielo del hemisferio Sur debe estar familiarizado con la Gran y Pequeña Nube de Magallanes: dos galaxias satélites de la Vía Láctea a menos de 200.000 años luz de distancia.

La galaxia de Andrómeda tiene más de 20 galaxias satélites que orbitan a sus casi billón de estrellas. Un equipo de astrónomos europeos ha analizado las mediciones realizadas a las estrellas de la galaxia enana Andrómeda II, (la segunda galaxia enana más grande del Grupo Local) y realizaron un descubrimiento sorprendente: una extraña corriente de estrellas de las que sencillamente no le pertenecen.

El equipo dirigido por el Dr. Nicola C. Amorisco del Dark Cosmology Centre del Instituto Niels Bohr de Copenhague, mediante el espectrógrafo Deep Imaging Multi-Object (DEIMOS) integrado en el telescopio Keck II de Hawái ha logrado medir las velocidades de más de 700 estrellas en la galaxia enana Andrómeda II.

Las estrellas presentes en una gran galaxia espiral, en general, se desplazarán en el sentido de la rotación del disco galáctico. A un lado del disco rotatorio de la galaxia sus estrellas se están alejando de la Tierra y sus ondas luminosas se extienden hacia longitudes de ondas más largas y en consecuencia más rojizas. En su lado opuesto por el contrario, sus ondas luminosas se mueven hacia la Tierra por lo que se comprimen generando ondas cuyas longitudes se tornan más azules.

Pero las estrellas en las galaxias enanas no presentan éste patrón, en su lugar se mueven completamente al azar.

Amorisco y sus colaboradores encontraron sin embargo un caso bastante diferente en Andrómeda II. Observaron una corriente de estrellas (en líneas generales, de unos 16000 años luz de longitud y de 980 años luz de espesor) que no presentaban en absoluto movimientos aleatorios y además orbitaban el centro de la galaxia de forma muy coherente.

Pero lo más importante: Las estrellas que componían ésta corriente eran mucho más frías que las que se encontraban fuera. En Astronomía, esto equivale a decir que las estrellas presentes en la corriente son mucho más viejas. El equipo de Amorisco cree que alguna vez pertenecieron a una galaxia totalmente diferente y permanecían sólo como un vestigio de una colisión en el pasado, que probablemente se produjo hace más de 3 mil millones de años.

Las corrientes de estrellas suelen ser a menudo consecuencia de colisiones. Cuando dos galaxias comienzan a interaccionar, las estrellas más cercanas entre ellas experimentan la atracción gravitatoria mucho más intensamente que las estrellas más alejadas. Con el transcurrir del tiempo, la fuerza gravitatoria en el lado más cercano de la galaxia jala de las estrellas de la otra galaxia, creando una corriente estelar con polvo y gas.

Este es el ejemplo más pequeño conocido de la fusión de dos galaxias. El hallazgo añade una prueba más de que las fusiones entre galaxias enanas desarrollan un papel fundamental en la creación de las grandes y hermosas galaxias que observamos actualmente.

El presente estudio ha sido publicado en la revista Nature.

Fuente

 

 

CANAL YOUTUBE



MUSEO de las CIENCIAS de CASTILLA-LA MANCHA